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La AP de Asturias se carga los contratos «revolving» de BBVA

Fecha: 11 junio, 2024 Categorías: AP Asturias | BBVA | Crédito revolving


La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Asturias, en su reciente sentencia 453/2024 de 5 de  junio, ha declarado la nulidad de un contrato de tarjeta de crédito revolving “Después” de BBVA.

Las razones de dicha nulidad parten del hecho de que no existe prueba, por parte de la entidad bancaria, de haberle proporcionado a la usuaria las explicaciones adecuadas y precisas sobre el sistema de amortización del crédito revolving.

En el fallo se afirma que, aunque  en el impreso prefigurado se exprese que “el banco ha facilitado a la solicitante -con carácter previo al contrato-  información suficiente sobre los distintos productos ofertados para que pueda comprender las características de los mismos”, esta circunstancia no resulta  determinante si ese hecho no se confirma con otros elementos de convicción, cosa que aquí no ha sucedido.

Cláusulas incomprensibles y carentes de transparencia

Este contrato revolving “Después” de BBVA es un contrato con abundantes cláusulas, varias de ellas difíciles de entender. Intentar captar cuál es el precio real a pagar por el uso reiterado de la tarjeta -cuando se concatenan sucesivas compras aplazadas-  exige una lectura sosegada y reflexiva de la información precontractual para que pueda preguntarse lo que no se entiende, y, una vez aclaradas las dudas, proceder a la firma del contrato.

Dicho contrato examinado, prosigue la sentencia, establece el interés a abonar por el uso de la tarjeta, pero no detalla el coste a satisfacer cuando, antes de finalizar el abono de una compra aplazada, se vuelve a fragmentar otra compra. Esta circunstancia no se ejemplifica.

Tampoco se aclara que el aplazamiento resulta más caro que un préstamo convencional. El apartado nº 3, en el subapartado “costes en caso de pagos atrasados” establece: “Interés moratorio sobre cuotas vencidas no satisfechas: 24,00 % nominal anual”.

Es decir, no se especifica que el interés moratorio se aplique sobre el capital impagado, sino sobre la “cuota impagada” y esta, necesariamente, ha de comprender la porción de capital y la porción de interés retributivo correspondiente, de modo que está prevista la aplicación de interés moratorio sobre los intereses retributivos impagados.

Tampoco se explica el devengo de intereses sobre intereses (ANATOCISMO)ni se ejemplifica. Pasa inadvertido al figurar en una cláusula plasmada del mismo modo que las restantes, sin resaltarse de ninguna manera, y sin que se ofrezca información de hasta qué punto este mecanismo de “sobreinterés” puede incrementar la deuda.

Por otra parte, el apartado nº 3, segundo subapartado acerca de la TAE, omite conceptuarla, omite especificar qué conceptos se incluyen en ella y cuáles no, omite su fórmula de cálculo y no ilustra su aplicación con ejemplos que sean representativos. La estipulación se remite a los ejemplos que para las distintas formas de pago se reflejan en el apartado nº 2.

Aquí, para el pago aplazado, se menciona el ejemplo de una única disposición, que agota por completo el crédito disponible de 1.500  euros, con reembolso en 20 meses a razón de un 25 % del importe dispuesto o con reembolso en 18 meses con una cuota fija de 100 euros al mes. En ambos casos se supone que con pago puntual y sin que en ese periodo medien nuevas compras aplazadas.

No se aclara ni se ejemplifica qué sucede cuando no se dan tales condiciones, o hay retraso en los pagos, o qué ocurre si al plazo de una compra previa se une el plazo de otra compra posterior sin terminar de abonar la primera. Además, en el primer caso no se entiende por qué si cada mes se abona el 25 % del importe dispuesto se precisan 20 mensualidades para pagar lo debido en lugar de cuatro.

En el segundo caso, además, se puede comprobar que el pago de 100 euros mensuales no cubre el coste final del crédito que se señala. Por tanto, estamos ante ejemplos que son propios de un préstamo lineal  que no tienen nada que ver con un crédito “revolvente”. Este se caracteriza porque el crédito se va regenerando a medida que se hacen los pagos, una compra puede fraccionarse sin haber terminado de pagar la precedente e, incluso,  el límite del crédito puede verse modificado.

En resumen, con la deficitaria información recibida,  resulta imposible que la actora haya podido captar cuál es el precio real del contrato en cada modalidad de uso de la tarjeta y, en consecuencia, cuál es la carga económica y jurídica que habría de soportar. Tampoco existe constancia de que se representaran los riesgos de excesivo y duradero endeudamiento que podría llegar a adquirir.

Por tanto, la sentencia de la Sección Primera de la AP de Asturias concluye afirmando  que todo el cúmulo de datos anteriores conduce a la conclusión de que las estipulaciones sobre el interés remuneratorio, sobre la “TAE” y las demás que inciden en el precio o coste real del contrato no cumplen con las exigencias legales de incorporación y transparencia.

Y la nulidad del interés, como elemento esencial del contrato, conlleva, como efecto inherente, la nulidad completa del mismo, debiendo las partes restituirse recíprocamente las prestaciones, en aplicación de lo dispuesto en el Art. 1303 CC. Es decir, la demandante deberá devolver todo el capital dispuesto y, por su parte, la entidad demandada tendrá que restituir  todas las cantidades que hubiese cobrado, compensándose las dos sumas resultantes.

Dos reproches, por defecto, a la sentencia

En nuestra opinión, a la sentencia solo se le pueden hacer dos reproches por defecto. Hay dos cosas que no dice pero que sí afirman otras sentencias dictadas a causa de nuestro trabajo procesal.

El ANATOCISMO no solo ocurre por aplicación del interés moratorio sobre la cuota (que también), sino por la propia aplicación del interés REMUNERATORIO SOBRE LA CUOTA. ¿Por qué?

Porque cada vez que se suman intereses, comisiones y gastos al saldo deudor, y se vuelven a aplicar intereses, se genera capitalización de esos conceptos.

Es decir, conceptos que no son capital se convierten en capital y, al aplicarse interés, se genera anatocismo (cuando el interés se aplica sobre el interés) y anatocismo impropio (cuando el interés se aplica a conceptos que no son ni capital ni interés tales como las comisiones, las primas de seguro, las penalizaciones…. Cuando todo esto se suma al saldo deudor, y se le aplica nuevamente interés, se genera una bolsa de capital que pasa inadvertida y que genera efecto “bola de nieve”. Este efecto,  en combinación con la cláusula que establece que el deudor puede pagar en cómodos plazos “cuota bajas”, genera otro más: el de deudor cautivo.

Una de las sentencias a la que nos referimos es la 561/2023  de 23 de noviembre,  de la Sección 25 Bis de la AP de Madrid, que sí llama la atención sobre  “Cuotas bajas e inadvertida bolsa de deuda por capitalización”.

Pues bien, a la vista de los pactos contractuales que se examinan, se concluye que el consumidor medio, normalmente informado y razonablemente atento, no pudo, ni le era exigible, comprender la carga económica derivada del negocio, ni en su magnitud, ni en su extensión temporal, ni en cuanto al riesgo de convertirse en el deudor » cautivo» a que se refiere la Sentencia transcrita.

La sola lectura del clausulado, ni siquiera mediante una observancia atenta, ofrece al consumidor medio una fiel representación del impacto económico que conlleva, ante el atractivo comercial aparente de sufragar pequeñas cuotas de amortización como retribución de un crédito indefinido, y la mecánica subyacente de generar una inadvertida bolsa de deuda conformada por intereses, comisiones y gastos, que se capitalizan generando nuevos intereses, más las disposiciones y compras realizadas, en indefinida prolongación rotatoria, y creciente, por mantenerse permanentemente el crédito disponible.

El segundo fallo al que aludimos es la sentencia 741/2023, de  21 de diciembre de la Sección 25 BIS de la AP de Madrid, la llamada “Sentencia de la MOCHILA”.

Aplicando la doctrina expuesta al supuesto de autos, analizado el contrato y la condición relativa al coste de la operación que se contiene en el mismo la Sala entiende que un consumidor medianamente informado NO es conocedor de la carga económica que el contrato le va a suponer porque aunque el contrato indica la TAE aplicable al contrato, en el sistema de amortización no se hace la advertencia de modo clara y directa de la carga que supone que la parte del crédito dispuesta y no satisfecha no supone el abono de interés sólo el mes de disposición sino en los sucesivos meses suponiendo una “mochila” económica que va a alargar la obligación de pago durante un largo periodo de tiempo sujetando esa disposición de crédito a unos intereses cuantiosísimos y esto que es precisamente lo que caracteriza el crédito revolvente junto con la “renovación mensual” del crédito dispuesto, hace que el consumidor no perciba el real coste de la operación que ha llevado al TS a hablar de “deudor cautivo.

Lo que echamos en falta en la sentencia de la Sección Primera de la AP de Asturias son, por tanto,  esas dos cuestiones que sí exponen estas dos sentencias descritas.   “LA MOCHILA, LA BOLSA DE DEUDA INADVERTIDA” que se genera al CAPITALIZAR INTERESES, COMISIONES Y GASTOS” en combinación con el PAGO DE CUOTAS BAJAS, que es el diseño de TRAMPA elaborado por la inteligencia financiera codiciosa para generar millones de deudores cautivos.


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